lunes, 15 de septiembre de 2014

Un pequeño gesto, un gran cambio


Hoy hay una persona menos en mi agenda telefónica. No es la primera vez que ha sido borrado, pero sí la última. Cuántas veces me he dado cuenta de que tenía que eliminar a gente tóxica de mi vida y cuántas veces he vuelto a recaer. Sin embargo, a cada recaída era más fácil llegar a la misma conclusión: no necesito tanto drama en mi vida. 

Por eso hoy, cierro una puerta y no vuelvo a mirar atrás. Con los cambios vienen nuevas rutinas y mi nueva rutina es prescindir de la gente que me aporta en su gran mayoría, malos tragos. Además, en esta vida todo tiene un principio y un final, y éste no está siempre determinado por la muerte. Nosotros, en nuestro periodo de existencia, tenemos el poder de escribir nuestra propia historia... a pesar de que a veces sea lo más aburrido, es lo mejor para sobrevivir más tiempo. 

El mío es un caso de masoquismo severo que, con el paso de los años, he ido aprendiendo a controlar. Y aunque no haya perfeccionado la técnica, he consguido no tener la necesidad de escribir en este blog cada 2 días. No he tenido ataques de vacío existencial con tanta frecuencia y sobre todo, me he sentido feliz durante un periodo de tiempo muy prolongado. Esto de la paz interior me sienta muy bien y es un complemento que no me apetece nada quitarme.

He descubierto que eliminando a gente superflua de mi vida, gente que no me aportaba nada o que incluso solo me hacía mal, he llegado a un estado de satisfacción personal al que hacía tiempo que no llegaba. Durante mucho tiempo he pensado que si no tenía un drama en mi vida, estaba echando a perder mi tiempo. Es decir, cuando una persona me preguntaba "¿qué tal?" encontraba tremendamente mediocre el contestar con un simple "bien" o "muy bien". Creo que esto no es ni de lejos sano. Por eso he decidido curarme de ese melodrama novelístico al que anhelaba que llegase mi vida. Ahora he bajado al mundo de los mortales y tengo que deciros una cosa... Se está bien, muy bien.


sábado, 2 de agosto de 2014

Lo que yo entiendo por amor


¿Te has enamorado alguna vez? Yo sí, y muy locamente. El de quién y el por qué no tienen explicación racional alguna. Sin embargo sé que he sentido que no podía vivir sin una persona. He sentido que me faltaba el aire cuando me imaginaba la vida sin él. He sentido como su existencia era más importante que la mía. He sentido su fuerza sobre mí, a pesar de no querer ejercerla. Una sola palabra suya era suficiente para hacerme temblar... y no hablemos de una caricia. Siempre lo tacharé de amor platónico, aunque lo que fue es amor de verdad. Amor del bueno y a la vez, trágicamente devastador. Lo curioso es que, si antes de haberle conocido a él me hubieses preguntado si me había enamorado, te habría dicho que sí. Sin embargo hoy te diría que pensaba que me había enamorado, pero que aún no había descubierto lo que es realmente querer a alguien, de verdad de la buena. 
Últimamente he recibido muchas críticas por mi resistencia a asentarme con alguien, a crear estabilidad sentimental en mi vida. Pues es muy sencillo, no pienso conformarme con al menos, lo que una vez sentí. Puede sonar ingenuo, pero es como es. No voy a juntarme a alguien a quien "aprecio" por no quedarme sola. Yo no quiero compartir mi vida con nadie por quien no me sienta como sé que puedo llegar a sentirme con respecto a otro ser humano.
Es como cuando pruebas el jamón serrano de Jabugo. Todo lo demás te sabe bien, pero no te sabe igual. Siempre que puedes comer jamón de Jabugo lo haces. Pues con el amor es lo mismo. Para qué conformarme con un jamón cualquiera.
Por eso a todos aquellos que piensan que estoy descentrada y que con estos ideales tan altos voy a acabar viviendo sola les digo: ¿y qué? Si a vosotros os vale el jamón de york para ser felices estupendo. No todo el mundo tiene los mismos ideales ni las mismas metas en esta vida. No todos necesitamos tener a alguien a nuestra vera para sentirnos bien con nosotros mismos. Y si pensáis que esto son celos, pues puede ser. Yo tengo celos de la gente que encuentra el amor (el de verdad, del que he hablado antes) y consigue perpetuarlo hasta el fin de sus días. A ellos, les envidio. Les envidio porque tienen lo que yo quiero. A quienes no envidio son a aquellas parejas que están por estar, o lo que se dice, que "siguen juntos por inercia". A mi o me haces temblar con tu presencia, o nada. Evidentemente me refiero al inicio de la relación. Al final de la relación (lease la vejez) lo que busco es alguien que sea mi cómplice y compañero, que me siga queriendo igual de incondicionalmente y que no haya perdido la capacidad de hacerme sonreir por el simple hecho de existir.

viernes, 16 de mayo de 2014

La inestabilidad como fin



Todo el mundo me dice que soy un culo inquieto. Y así es. No paro ni un momento, ni siquiera para recobrar el aliento. Esto tiene sus consecuencias, buenas y malas. Cuando viajas tanto es muy probable que lo acabes haciendo en la mayor parte de las ocasiones, solo. Es muy difícil encontrar a alguien que quiera y pueda seguirte el ritmo. Por eso, no es ya raro encontrarme en ciudades desconocidas rodeada de gente pero sola. Con ese sentimiento de incompletud que se hace eco en todas las caras desconocidas que alrededor de mí se arremolinan. A veces me lanzo a interactuar con el medio, a veces me apetece quedarme dentro de mi cabeza y reflexionar sobre mí, sobre todo y sobre nada.
Cuando te mueves tanto, es complicado mantener relaciones estables. Las amistades se mantienen, pero a duras penas. Cuando te marchas te das cuenta de la relativa importancia que algunas personas tienen en tu vida. Cuando te vas de viaje, necesitas menos de ese contacto humano continuo al que las redes sociales y demás tecnologías nos han hecho adictos. Porque tienes tu mente en otra cosa, y no en la pantalla de inicio de tu explorador web.
Hablando con una amiga, sobre estos ataques de vacío existencial que me entran de vez en cuando, me dijo tajante “no te puedes quejar, si viajas tanto… ¿cómo pretendes tener una relación que dure más de un fin de semana?”. Y cuánta razón tiene, y qué dureza en su veraz sentencia. Sin embargo, tras mucho darle vueltas creo que en realidad, aquello de lo que he estado “huyendo” es lo que realmente quiero. Por supuesto que me encantaría vivir un romance de cuento de hadas, pero no cambiaría mis historias de amor por las de ningún otro. Porque entre otras cosas, a pesar del dolor inflingido, son historias que me encanta recordar porque hacen de mi vida algo relevante, aunque sea para mí. Pero sin desviarme de lo que quería decir, aquello de lo que yo, y la gran mayoría de las mujeres huímos, es de una vida sin un “gran amor”, temiendo que si nos entregamos demasiadas veces al final acabemos perdiendo la capacidad de identificar de lo que es real y lo que no.
Yo por fin he aceptado que no soy así. No me gusta atarme a nada ni nadie que no sea yo misma. Lo sé porque cuando me han intentado atar, rápidamente he echado a correr. Algunos lo llamarán miedo al compromiso, yo lo llamo ser sincera conmigo misma. Creo que todo tiene un momento y un lugar y que, cuanto más lo forcemos, con menos nos tendremos que conformar. Vida solo hay una y no quiero vivirla frustrada por no “conseguir” lo que supuestamente está establecido que se tiene que conseguir. Para mí, mi fin último, es realizar un trabajo importante. Con esto no me refiero a un trabajo conocido por todos, sino un trabajo que me permita irme a casa cada día sabiendo que estoy un poco más cerca de hacer de este nuestro mundo, algo mejor. Sí, soy una idealista en ese sentido.
Por eso creo que, al final el tanto viajar, el no quedarme atada en un sitio, es mi manera de evitar quedarme clavada cuando apenas he empezado a volar. Mi vida adulta acaba de empezar, justo ahora he aprendido a manejar las riendas y no pienso parar hasta que no considere que ha sido suficiente… que no tiene por que suceder nunca o puede suceder mañana.
Mi mensaje es que debemos dejar de amargarnos por conseguir lo que todo el mundo espera que consigamos y empezar a vivir la vida pedazo a pedazo, porque al final todos vamos a morir. Eso no lo cambia nadie, y lo que marca la diferencia es cuando miramos atrás y no nos tenemos que arrepentir de nada… ni de lo que hicimos ni de lo que dejamos de hacer.



viernes, 28 de marzo de 2014

¿Do you know who you are?

"If there's one thing I've learned over the years is that it only takes one person, one moment to change your life forever. To change your perspective, your way of thinking... To force you to re-evaluate everything you think you know, to make you ask yourself the toughest questions: 
¿Do you know who you are? 
¿Do you understand what's happened to you? 
¿Do you want to live this way?"

From Grey's Anatomy, brilliant.

martes, 18 de febrero de 2014

¿Dónde está el romanticismo?



¿Es el romanticismo solo lo que vemos en las películas o es algo menos evidente? A veces me pregunto por qué el romanticismo se saltó mi parada. Es decir, por qué cuando veo algo romántico en vez de apreciarlo me río o me muestro tan escéptica que al final, aunque fuera auténtico, acaba por arruinarse. Puede ser que me haya convertido en una amargada escéptica, pero lo que puedo decir es que mi experiencia me ha llevado a ello. Sin embargo mi experiencia es mia, y por eso mi responsabilidad. Todo lo que he dicho y hecho ha sido fruto de las decisiones que he tomado. Muchas veces, sabiendo que hacía mal lo he seguido haciendo. Supongo que no me puedo quejar, y menos adquirir el papel de "cold hearted bitch". 
Por ejemplo, siempre me ha sorprendido la facilidad con la que la gente dice "te quiero". Mis amigos bien saben que no es algo que digo con facilidad, de hecho, alguno se ha quejado de que no lo he dicho nunca. Es verdad que el "amor" no solo se demuestra diciéndolo sino con los actos. Pero a todos nos gusta escucharlo de vez en cuando. Sin embargo, el decirlo lo convierte en real y te deja vulnerable ante lo que pueda ocurrir después de decirlo. No puedes rectificar, ya está ahí fuera y el resto ya no depende solo de ti. 
Quizá sea eso, que huyo del romanticismo como gato del agua porque no me gusta depender de nadie. No quiero que una persona entre en la ecuación de mi toma de decisiones, aunque supongo que es inevitable. Pero es verdad, tengo miedo a la presión que una persona pueda tener en mí con respecto a lo que hago en mi vida. Digamos que soy individualista e independiente de manera axiomática. Es algo que no puedo cambiar. También podría decir que no he conocido a la persona adecuada, pero eso es mentira. Adecuadas muchas, el problema es que mi narcisismo me ha llevado a pensar que de momento ninguno se ha merecido entrar a formar parte de mis planes a largo plazo. Lo que yo me pregunto es si es que todos somos así y acabamos renunciando a una parte de nosotros para formar parte de algo más grande o si en realidad, tengo un corazón de hielo y nunca jamás encontraré a nadie.
La verdad es que cuando me preguntan si me quiero casar y tener hijos, siempre respondo: "no es que no quiera, pero no es un punto clave de los planes que tengo en mi vida". Por supuesto que no quiero estar sola ni sobre todo, sentirme sola. Pero he tenido pareja y me he sentido sola, luego no creo que sea un factor determinante. Tampoco digo que no me guste sentirme querida ni querer a otra persona, sin embargo es algo que no puedo controlar y mucho menos decidir sobre ello. No sé, a veces creo que sería más feliz con alguien a mi lado y a veces pienso que mejor sola. Por eso me pregunto si realmente el romanticismo como lo definiríamos cualquiera de nosotros existe o si en realidad es un concepto que cada uno hacemos a nuestra medida.

domingo, 26 de enero de 2014

sábado, 28 de diciembre de 2013

YOLO



Decir adiós es una de las cosas que más me cuestan en este mundo. Aunque hoy en día un adiós no es como los de antes: tenemos Facebook, email, whatsapp... Sin embargo, la distancia no hay quen la cure. Cuántas veces he necesitado el abrazo de una persona concreta y no he podido por haber demasiados kilómetros entre sus brazos y los míos. Y no es que me haya pasado una vez ni dos, sino más. Porque uno de los precios a pagar por viajar mucho es precisamnente, el conocer gente maravillosa, que te hace ver el mundo de otra manera pero que sin embargo no volverás a ver nunca. Sin embargo, a algunos sí que les he vuelto a ver, incluso han formado parte de mi rutina durante a veces, más tiempo del que deberían. 
En esto es lo que se ha definido mi 2013. En decir adiós. En tener la fuerza suficiente para decir que no me arrepiento a pesar de lo mucho que me ha dolido. Porque a veces no puedes forzar a que dos caminos se crucen. A veces, se separan cada vez más y aunque te esfuerces al final tienes que rendirte a la evidencia y decir, "vale, nuestro tiempo juntos se ha terminado. Te quiero, adiós". Tan simple escribirlo y tan difícil hacerlo. Además, cuando ya llevas varios intentos te preguntas si realmente es lo que quieres hacer o lo único que intentas es ser pragmático por el bien de tu salud mental. No lo sé. 
Otra de las cosas que han definido este último año es la toma de decisiones. El darte cuenta de que lo que se supone que ibas a hacer se ha convertido en tu peor enemigo. El levantarte de la silla y decir que no, que tú quieres otra cosa, a pesar de que toda tu familia piense que estás cometiendo un error y que tus compañeros te llamen loca. Vida solo hay una y tengo que ir a por lo que quiero. Y si me equivoco ya rectificaré, pero no hacer algo por miedo a lo que pueda pasar es precisamente, lo que no quiero que me pase nunca. Mientras crecía mis padres me enseñaron que yo podría ser lo que me propusiera y eso pienso hacer. Mi propósito para el 2014 es ser yo misma y perseguir mis objetivos, a pesar de que no reciba todo el apoyo que esperaba, porque no siempre podemos complacer a los demás pero sí a nosotros mismos. No quiero mirar atrás y decir, "tendría que haber hecho..." sino decir "qué bien que le eché un par de narices".
Por eso termino este año diciendo: adiós, adiós, adiós 2013 me despido de tí, pero con esperanza y muchas ganas de ir a por lo que quiero.

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I find saying goodbye one of the hardest things to do. Although nowadays a “goodbye” isn’t as it used to be: we have Facebook, email, whatsapp… Yet, there’s no one who can erase the distance. How many times I’ve needed someone’s hug but couldn’t have it because there were too many kilometers between his arms and mine. And this hasn’t happened one or two but plenty of times. Because travelling so much has a prize: you get to meet amazing people that widens and turns around your point of view, but you won’t probably see them ever again. However, there are some that I’ve seen again, even been part of my daily routine more time that they should have.

This is what has defined my 2013. Saying goodbye. Being strong enough to decide that I have no regrets despite I’ve been hurt. Because sometimes you can’t force two people to cross paths, sometimes they get further and further and although you try hard, you have to surrender and say “Ok, our time together is over. I love you, goodbye”. It’s so simple to write and so hard to do. Also, when you have tried several times you ask yourself if it is what you want to do or you’re only trying to be pragmatic for your mental health’s sake. I don’t know.

Another thing that has defined this past year is decision making. To realise that what you were ment to be is your worst enemy. To stand up and say “no”, that you want something else even though your whole family thinks that you are making a mistake or your colleagues call you crazy. We only live once and I have to reach out for what I want. And if I am wrong I can rectify, but not doing something just because I am afraid of what may happen is precisely, what I don’t want to ever happen to me. I was raised with the belief that I am capable of doing whatever I put my eye on and that’s what I’m planning to do. This is my 2014 resolution: to be myself and to pursue my goals, regardless of the lack of support, because we can’t always please everyone but we can always indulge ourselves. I don’t want to look back and say “I should’ve done…” but to say “I’m glad I had the guts…”.

That’s why I am finishing this year saying goodbye to 2013, but full of hope and eagerness to go for what I want.

And if I learned something in Cardiff during my Erasmus is that YOLO (You Only Live Once).

Happy new year,

Lalalie 

 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Feliz Navidad

 Queridos y queridas lectores, ¡Feliz Navidad!

Sin más y sin menos, os deseo lo mejor. En breves, mi resumen/reflexión sobre el 2013. Muchas gracias por pasaros por aquí.


Un abrazo fuerte y como no, sed felices.

Lalalie.

sábado, 7 de diciembre de 2013

La "importancia" del sexo


 Después de preguntarle a varias personas ¿eres una persona sexual? he recibido varias respuestas, pero todas al final llevaban a un unánime "sí". Más claro en los hombres que en las mujeres, pero al final, todos se han considerado personas carnales. No sé si por la presión social de que si no eres sexual eres un "rarito" o si porque realmente me han dicho la verdad. En cualquiera de los casos, todos sabemos que el sexo en cualquier relación suele ocupar un papel principal, especialmente los primeros años. Sin embargo ves que hay parejas que siguen juntas a los 80 años cuando apenas hay deseo sexual y te preguntas si al final el sexo está sobrevalorado, o si es que siguen juntos por inercia y por miedo a morir solos.
He notado que muchas mujeres hoy en día, con eso de que el sexo ya no es un tema tabú como lo era antes, se acuestan con hombres para sentirse apreciadas, para notar calor humano... aunque sea por una noche. En una sociedad como la de hoy en la que es muy normal tener varias decenas de parejas sexuales antes de encontrar a "esa persona", es muy complicado intentar aparcar el sexo para después, porque es lo que la gente busca, "un polvo y ya está". Cuando sales de fiesta tu principal objetivo (no nos engañemos) es aparte de el pasártelo bien, conocer gente nueva, ver si al fin conoces a tu media naranja. Una vez en el club, ves a un chico, intercambias miradas y uno de los dos se acerca. Empezáis a hablar, ves que conectais y dices vale, no me lo voy a llevar a la cama esta noche porque no quiero ser demasiado facilona, sin embargo de lo que no nos damos cuenta las mujeres es que la gran mayoría de hombres (y perdón para los que no pero en mi experiencia es así) buscan follar. Especialmente aquellos de edades entre 20 y 30 años. Parece que cuando se acercan a los 30 se les activa el botón de "quiero asentar la cabeza" y ya dejan de buscar algo efímero y se van a lo profundo del asunto.
En fin lo que quiero decir es que, a pesar de que para algunos quede mal decirlo, el sexo es muy importante en nuestras vidas, incluso aún cuando lo ignoramos es notable la falta del mismo. Pero de lo que la gente no se da cuenta es que el hecho de admitir que "se es sexual" no está admitiendo ser promiscuo/a, está arrollidándose ante la evidencia de que como seres humanos que somos, tenemos necesidades más allá de el sentirnos queridos... necesitamos sentirnos deseados, atractivos. Porque si alguien te dijera "no me quiero acostar contigo" casi nos suena hasta más ofensivo que "no me gustas" porque lo primero es tan superficial que no podemos achacarlo a un "no siente lo mismo por mí".

En fin, os invito a pensar en ello... 

Un abrazo y sed felices.


domingo, 10 de noviembre de 2013

You're my friend, my very best friend.


 
Tendría unos 11 años cuando comencé a ir en el autobús de nuestra urbanización para llegar al cole. No era por razones prácticas, puesto que incluso tenía que madrugar más para cogerlo. Sin embargo, ahí estaba yo, cada mañana como un clavo a las 9 menos 10. 
Un día, de la nada apareció ella. Una niña más o menos de mi edad con una mirada muy intensa. Tan intensa que me daba hasta miedo, de hecho me cambiaba de acera para evitar el cruce de miradas y mucho menos de palabras. Por aquel entonces yo era, como poco, tímida... más bien introvertida. Pero a pesar de mis desmesurados intentos de alejarme de aquella chica a la que incómodamente veía todas las mañanas, un día decidió preguntarme mi nombre. Yo le pregunté el suyo, aunque ya lo sabía, puesto que lo había visto en uno de esos blocks de dibujo que utilizábamos para plástica. 
Resultó que era un año más pequeña que yo, pero eso no impidió que sin comerlo ni beberlo, empezásemos a tener ganas de coger el bus para vernos. De hecho, descubrimos que vivíamos extremadamente cerca, por lo que siempre íbamos y veníamos juntas de la parada a casa. Poco a poco construímos la que hoy es una de las mejores amistades que tengo.
Ella es una persona como ya he dicho, de mirada intensa. Pero eso no es todo. Es sincera (para lo bueno y para lo malo) y SIEMPRE repito SIEMPRE ha estado ahí cuando la he necesitado. Eso es lo que más admiro de ella, su capacidad de entregarse a los demás sin pedir nada a cambio, lo hace y punto, porque ella sabe ser buena amiga.
¿Y por qué escribo ahora sobre ella? Pues porque acabo de pasar un fin de semana estupendo a su lado en Londres y porque le agradezco muchísimo el que haya hecho el esfuerzo de venir a verme. Porque a pesar de que no sé andar recto y casi me clava el paraguas en la cara por ello, sigue queriéndome. Porque me quiere por mis virtudes y a pesar de mis defectos y porque yo también la quiero, incondicionalmente. Quiero que sepas que para bien y para mal, aquí me tienes.

"Para mi mejor amiga del colegio, a pesar de que no íbamos al mismo colegio" ;)

Sed felices,

Lalalie.

miércoles, 16 de octubre de 2013

18 Life lessons learned from traveling the world

By Matthew Kepnes.

1. It’s not that hard.

Every day, people get up, go out the door to travel the world, and survive and thrive. Kids as young as 18 make their way around the world without any problems. All that worrying and fear I had before my trip was for naught – this traveling thing is a lot easier than people make it out to be. You’re not the first person to do it and there is a well-worn trail that makes it easy for first times to find their way. If an 18 year can do it, so can you.

2. You learn a lot of life skills.

People who travel a better adjusted and less socially anxious people and traveling around the world has taught me to how to be more social, be adept and more flexible, and, most importantly, understand non-verbal communication a lot better. It has made me more independent, more open, and, overall, just a better person. There’s no reason to be scared that you might not have “it” in you. You’d be surprised how often you’ll surprise yourself.

3. You are never alone.

It may seem scary just throwing yourself out there and talking to strangers, but we are all strangers in a strange land. At the end of the day, everyone is very friendly. It took me a while to get used to just saying “hello” to strangers, but now it seems like second nature. Everyone is just like you – they are alone in a strange place and are looking for others to be with. People travel to meet other people and that means you. Don’t be afraid to approach other travelers and locals. You’ll find that when you travel alone, you’ll never really be alone.

4. You meet some of your closest friends traveling.

Whether it was in a restaurant in Vietnam, on a boat in Thailand, or walking into a hostel in Spain, when I least expected (or wanted) to meet people was when I met the best and developed the longest lasting relationships. And even though you may not see them for years, you still end up at their wedding, Christmas dinner, or family celebration. Distance and time cannot break the bond you formed.

5. Relationships come and go on the road.

I’ve met lots of people on the road, including members of the opposite sex I’ve found attractive. But the nature of travel doesn’t always lend itself to long-term romantic relationships. It’s hard to make something last when everyone moves in different directions and holidays end. If you get too attached too often, you’ll have nothing but heartache as people come and go. But I’ve realized you need to simply enjoy your time together and live in the moment. Dwelling on the future will only keep you from making that leap.

6. But chase the ones you like.

Yet once in a while, you’ll find someone you really connect with. Meaningful romance on the road does happen. And when you have nowhere to be and no place to go other than where you want, sometimes there is no reason not to follow. Don’t force yourself to say another good-bye if you don’t have to. Pursue it even if the distance seems too vast and the circumstances not right, because you never know where it could lead or how long it might last because, once in a while you meet the one and when you do, you should do everything you can to stay with them.

7. It’s good to try new things.

I used to be a very rigid person, but traveling has helped me loosen up and expand my worldview. I’ve pushed myself to the limit, eaten new food, taken cooking classes, learned magic tricks, new languages, tried to conquer my fear of heights, and challenged my established views. Travel is all about breaking out of your comfort zone and enjoying all the world has to offer.

8. Be adventurous.

Doing the canyon swing was tough. So was jumping off the boat in the Galapagos. As was eating the maggots in Thailand and caterpillars in Africa. Then I got my butt kicked in Thai boxing. And, while I won’t do most of those ever again, I don’t regret trying new things. Scare yourself once in a while. It makes life less dull.

9. There is no such thing as a mistake.

No matter what happens on the road, it’s never a mistake. As was once said, “your choices are half chance, and so are everybody else’s.” When you go with the flow and let the road just unfold ahead of you, there’s no reason to have regrets or think you made a mistake. You make the best decisions you can and, in the end, the journey is the adventure.

10. Don’t be cheap.

When you travel on a budget and need to make your money last, it’s easy to be cheap. But why live like a pauper at home while you save so you can skip the food in Italy, the wine in France, or a sushi meal in Japan? While it is good to be frugal, it’s also important to splurge and not miss out on doing once-in-a-lifetime things. Who knows when you will get another chance to dive in Fiji?! Take every opportunity.

11. That being said, don’t be wasteful.

But remember you aren’t made of money, so don’t always feel like you need to party with your new friends every night or do every activity in a new place. Sometimes it’s OK just to sit around and relax or cook your own meal. Be frugal, but not cheap.

12. Drop the guidebook.

Don’t be so glued to a book. You can travel fine without it, especially with so many good alternatives on the Internet these days. You’ll buy it and hardly use it anyway. Just ask people for tips and information. That will be your best source of information, especially for those off-the-beaten track destinations and hole-in-the-wall restaurants that no one’s ever heard of but serve the best food you can imagine.

13. It’s never too late to change.

Even if you aren’t the traveler or person you want to be in your head, it’s never too late to change. Travel is all about change. The more you say “tomorrow,” the less likely it is that tomorrow will ever come. Traveling has shown me aspects of my personality I wish I didn’t have and also shown me I’m really lazy. I’ve always lived by the phrase “Carpe Diem” but sometimes I don’t really do it. It’s never too late though and realizing that has made being more pro-active a lot easier.

14. Relax.

Life is amazing. There’s no reason to worry. The universe unfolds as it should. Relax and just go with it. You can’t change the future – it hasn’t happened yet. Just make the best decisions you can today and enjoy the moment. Don’t get caught up trying to see all the “must sees.” There’s nothing wrong with spending a day playing games, reading a book, or lounging by the pool.

15. Learn more languages (seriously).

There’re some great benefits to not knowing the local language – like miming out “chicken” to let the lady know you want eggs for breakfast – but learning languages is very helpful when you travel, and works out great when you meet other travelers. There’s also nothing like surprising people by speaking their language. Moreover, knowing basic phrases will endear you to locals who will appreciate the fact you went the extra mile. You’ll find people will be much more helpful, even if you struggle to say hello.

16. Wear more sunscreen.

Seriously. Science has proven it helps, and with all that beach time you do when you travel, you could always use a little more. Being tan is great. Having skin cancer is not. SPF up.

17. People are good.

All over the world, I have encountered amazing people who have not only changed my life but have gone out of their way to help me. It’s taught me that the old saying is true – you can always depend on the kindness of strangers. My friend Greg taught me long ago not to be guarded against strangers. That experience when I first started traveling changed everything and when you travel with an open heart, unexpected goodness will happen. 99.9999% of the people in the world aren’t murders, rapists, or thieves. There’s no reason to assume someone is one. Sometimes people are just trying to be friendly.

18. There’s no such thing as must-see.

This is your trip. No one else’s. Everyone’s journey is their own. Do what you want, when you want, and for how long you want. Don’t let anyone tell you aren’t a real traveler for skipping the Louvre, avoiding some little town in Peru, or deciding to party in Thailand. This your journey. You owe no one an explanation.
I’ve learned more about the world and myself in the last seven years of travel than I had in the previous 25 years of my life. No matter what happens in the future, I know that travel has taught me life lessons I never would have learned had I stayed in my cubicle job.
Find a way to travel as often has you can to all the destinations you dream about.  They will change your life.

martes, 1 de octubre de 2013

I wonder.





Por fin, lo tengo muy fácil. Lo puedo casi tocar. Todo depende de mí, esta vez ya no es cosa de las circunstancias porque éstas, están a mi favor. La pregunta es ¿por qué no me lanzo de cabeza? Hace un mes lo habría hecho. No sé si es porque estoy experimentando un momento de lucidez o porque si realmente, a pesar de que otras veces lo haya pensado ya, esté pasando página. 
Por más que lo pienso no veo una opción correcta, creo que me arrepentiré tanto si lo hago como si no lo hago. Lo que si que tengo claro es que es una cicatriz que lleva demasiado tiempo abierta y que ya va siendo hora de suturar. 
¿Me he cansado de esperar? Creo que sí. Me he cansado de esperar sentada imaginando cómo será y esperando a que todo tenga un final feliz. Las cosas no son así por inercia. Tenemos que levantarnos y torcer el destino a nuestra voluntad, porque sino acabamos muertos por dentro.
Supongo que con lo que tengo que lidiar ahora es con la idea de que nunca sabré cómo sería de verdad, pero a cambio salvaré mi alma, o al menos ésta no se volverá a preguntar por esta mierda de herida que me gangrena el estado de ánimo una vez por semana.
Puede ser que, al haber cambiado completamente de ambiente me haya dado cuenta de que lo que consideraba enorme era algo muy pequeño y que todo es relativo. Que depende de los ojos con que se mire y que conocer a gente nueva te da una perspectiva estupenda. Algo que sin embargo sé que no cambiará nunca será el hecho de que siempre lo recordaré. Por muchos años que pasen ha sido algo demasiado intenso y muy muy real. Que aunque pasen los años y parezca una ensoñación siempre me quedaré con esa historia que cambió mi forma de ser. Aunque me deje preguntándome ¿Y si...? creo que esta vez, a pesar de la incógnita conseguiré ser feliz. 

Sed felices vosotros también.

Lalalie.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Los "Robin Hood" del siglo XXI.


He visto ya varias personas que en Facebook han compartido un link para la descarga "gratuita" de libros de texto para los colegios. Me da la sensación de que la gente que lo publica se cree un "Robin Hood" de barrio. Un poco como los que roban Mercadona y Carrefour para dárselo a los más pobres... ¡¿Pero qué cojones?! 
Está claro que el precio de los libros no es bajo y que tal y como están las cosas en España no se puede uno permitir dejarse 200 euros en libros por cada churumbel. Pero la culpa no la tienen las editoriales, la tiene el gobierno por no ser capaz de emitir las ayudas económicas necesarias para las familias que efectivamente, no pueden hacerse cargo de todos los gastos escolares de sus hijos. El problema está en que se intenta poner un "parche" (muy mal puesto por cierto) a un problema que sigue ahí.
Tampoco voy a ser una hipócrita y a decir que estoy en contra de la piratería porque yo soy la primera que se descarga música, películas, etc. Pero tampoco creo que sea algo de lo que poder enorgullecerse. La lucha debería centrarse en la corrupción política y no en putear a las ediotriales las cuales al fin y al cabo, emiten material para que "nuestros hijos" (yo aún no soy madre) puedan aprender algo de utilidad. 
Lo que pretendo con esta pequeña entrada es hacer un poco de "abogado del diablo" y hacer ver que no todo lo que brilla es oro. Que algo que consideramos muy loable quizá no lo sea tanto, incluso pueda ser una distracción del problema real. En fin, me voy a Londres para el fin de semana.

Sed felices.

sábado, 24 de agosto de 2013

Mi querido gentleman


Lo primero, que tenga barba. Que no tenga cara de niño, vamos,  que se vea que es hombre. Lo segundo, que sea rubio o pelirrojo. Nada de morenazos ni chulos de playa... de hecho, que no le guste la playa, que odie que se le pegue la arena y le de miedo lo que hay en el fondo del mar. Aunque por otro lado, aunque esté muy asustado de lo que las aguas marinas aguardan, esté dispuesto a acompañarme para asegurarse de que no me pasa nada. Que tenga un cariño incondicional pero que no me agobie. Que no me de besos todo el rato, pero que sí que me abrace, con fuerza y sentimiento. No quiero abrazos de dos palmaditas en la espalda, quiero de los que te quitan el aliento. Quiero que me haga sentir por él lo que no he sentido por nadie antes, que me ayude a cicatrizar antiguas heridas. Que me entienda y que sepa lo que necesito sin tener que decírselo. Que me vea, que me acaricie y que me agarre de la mano. Pero no todo el rato. Que me diga que me quiere, pero una vez al mes y que me lo demuestre, al menos una vez al día. Busco a alguien apasionado, pero no obcecado ni animal, no soy un trozo de carne ... ni él tampoco. No me gusta el tabaco, así que nada de fumar... de hecho que no tome droga alguna, salvo el alcohol. Que le guste la cerveza y mucho. Pero que tampoco le guste emborracharse todos los días del fin de semana. Que me ponga alto en su lista de prioridades, pero que no me endiose. Que me trate como una mujer, no como a una "princesita". Que le guste la política, que le interese lo que pasa en el mundo, me da igual la ideología o el color. Que sea consciente de su entorno. Que se abrume con una bonita puesta de sol y con un videjuego de última generación. Y sobre todo, que no tenga miedo al cambio, que quiera viajar conmigo y que esté dispuesto a empezar de cero varias veces.

Si alguien me pregunta qué es lo que busco en un hombre, esto es a groso modo, lo que espero... en principio.

Sed felices,

Lalalie


lunes, 22 de julio de 2013

La fuerza del prejuicio


Parece mentira cómo he podido tardar tanto en darme cuenta de que en efecto, los prejuicios son tan fuertes como nuestra propia personalidad. Es decir, esculpimos lo que somos y lo que seremos dentro de un marco de "cosas políticamente correctas" porque es lo "normal" y lo que se "esperaría de todo el mundo". Tal es así que, cuando alguien se sale de los esquemas preestablecidos, adquiere la categoría de patológico. Es más, hasta nosotros mismos llegamos a pensar que tenemos un problema, cuando en realidad es la sociedad la que tiene un problema con nuestra forma de actuar.
En gran medida, muchos basamos nuestra manera de actuar en función del efecto que tendrá sobre las personas que nos rodean. Sí, todos tenemos personalidad, pero ésta se ajusta a los distintos ambientes en los que nos encontramos. Porque desgraciadamente, a todos nos importa la impresión que dejamos y lo que los demás piensan de nosotros. 
No juzgo, pero sí critico... me autocritico. Muchas veces me he encontrado haciendo o diciendo cosas que creía que darían una mejor impresión o conseguirían una mayor simpatía de otra persona. Y lo peor de todo, es que inmeditamente después de decirlo/hacerlo te sientes estúpido y treméndamente incómodo. No estoy hablando de mentir, porque yo pocas veces miento. Estoy hablando de intentar hacerte más interesante o más simpático cuando en realidad, si al final pretendes iniciar una amistad o relación, esa persona tendrá que conocerte mejor que muchos otros y se acabará dando cuenta de cómo eres en realidad.
A lo que quiero llegar es que, me gustaría no sentir la necesidad de decorar mi personalidad para agradar a alguien o incluso ocultar lo que siento o pienso por agradar a la sociedad, porque es lo que está bien visto. Vida solo hay una y al final lo único que importa es lo que hemos hecho y sobre todo, no arrepentirse de lo que no hemos hecho. Me encantaría tener las agallas de realmente hacer lo que me plazca sin temer lo que se vaya a decir de mí o de lo que otros piensen, porque ya me he tenido que arrepentir de reprimirme por no "quedar mal" o no "decepcionar" a gente a la que ni siquiera conozco. No señor, a la próxima me tiro de cabeza... y que me quiten lo bailao.

Sed felices.


sábado, 13 de julio de 2013

Before Sunrise

Hoy no escribo, tan solo pongo una escena de esta película (preciosa por cierto). En definitiva, capta perfectamente lo que siento ahora mismo.




miércoles, 26 de junio de 2013

England, here I come again.



En apenas 4 días estaré en un avión de camino a una de las capitales más populares del mundo, Londres... y me muero de ganas. No sólo por la ciudad en sí, sino por la oportunidad de olvidarme del estrés que he tenido en los últimos meses.
Cuando voy al Reino Unido me siento un poco como volviendo a casa. Evidentemente, nunca he vivido ahí, pero sí que he ido muchas veces y mis raíces en parte se enclavan en las islas británicas. Tengo ganas porque voy a ver a gente a la que hace mucho que no veo, gente a la que tengo muchísimas ganas de dar un abrazo. También, para qué os voy a mentir, huír de este calor insoportable (los que me conocéis ya sabéis que yo soy bicho de sombra).
Pero lo que sobre todo significa este viaje a Londres es el comienzo de un nuevo capítulo en mi vida. Por fin me embarco en mi último año de carrera. Sí, el año que viene en estas fechas seré ya médico. Pero además de médico, seré una persona mejor. Porque habré tenido la oportunidad de experimentar una Erasmus y entrever un poquito más de nuestro planeta.

I just can't wait for this adventure to get started.


Un abrazo de una Lalalie muy feliz y muy optimista.

Sed felices. 

p.d. la canción me ha parecido apropiada no solo por el título sino porque además mi padre solía tocarla con la guitarra cuando era pequeña :) 

lunes, 17 de junio de 2013

1 minute



Esta escena me ha conmovido. Muchísimo. Pero también me ha hecho necesitar a alguien. Muchísimo. Pero no puede ser. Me ha hecho pensar en cómo a veces, aunque sintamos que necesitamos a una persona para poder seguir respirando, tenemos que contener el aliento y seguir andando... Esperando que algún día podamos coger de nuevo una gran bocanada de aire fresco, cuando estemos a su lado. Durante 1 minuto, sólo eso.

"However far away, I will always love you". - The Cure.

Sed felices.

viernes, 31 de mayo de 2013

La generación perdida



 Muy buenas. Soy una estudiante de medicina a un año de terminar la carrera y pertenezco a la "generación perdida" que es "motivo de orgullo y optimismo" según Esperanza Aguirre. Formo parte del conjunto de jóvenes que a pesar de estar bien formados, no tendrán cabida (al menos de manera digna) en el mundo laboral español. 
Las continuas reformas que se han llevado a cabo por parte del gobierno no han hecho más que empujarnos hacia más allá de los Pirineos. No son solo las desalentadoras cifras de paro (26,8%) sino los pagos entre políticos por debajo de la mesa, el favoritismo hacia la empresa de mi prima o en general, cualquier trama de corrupción que se te ocurra, porque en la colección de fraudes, España es toda una experta. 
Primero tienes a los políticos, aparentemente preocupados por la "fuga de cerebros". Aparanetemente, porque es obvio que no les importa un pimiento mientras sigan teniendo sus dietas (por cierto innecesarias), sus chóferes y mil mierdas más que evidenemente no necesitan para vivir. Porque siguen destapándose tramas de corrupción que salpican a cualquier partido político. Porque en las sesiones del congreso no veo más que verdulerismo y gente a la que le gusta hablar (aunque no es que sean unos maestros de la dialéctica) y que a la hora de actuar se quedan cortos. Honestamente, me siento avergonzada. Sí, me da vergüenza la clase de gente que llega a las más altas esferas de la política y lo poco preparadas que están. Y sobre todo, me da pena, porque cada día me siento más y más empujada a largarme de aquí y no volver.
Sé que el mundo entero está en crisis. Pero por lo menos estaré pagando mis impuestos en un país donde hagan un buen uso de ellos. Donde valoren la sanidad y la educación y donde las pensiones sean intocables. 
No me explayaré mucho más en cómo discrepo de muchas de las medidas tomadas por el gobierno porque de eso, ya hay mucho. Sin embargo sí que creo importante recalcar que gracias a la ignorancia, a la pachorra española y al pillaje que nos caracteriza, este país tan bonito se está yendo a la mierda. Cada vez que leo los periódicos encuentro una razón más que justifique mi huída de esta situación. Porque sí, ahora es un sálvese quien pueda. Tampoco quiero ser melodramática y decir que esto no tiene solución. Pero lo que está claro que este país necesita reformas muy profundas. Tales como el replanteamiento del acceso a la carrera política (formación y experiencia), cambios en la constitución, reasignación de competencias en las comunidades autónomas, revalorización de la educación y la sanidad y sobre todo, reestablecer la confianza del ciudadano en los políticos. Para conseguirlo señores, hay que hacer como en un mueble viejo: primero lijamos para quitar las impurezas y luego le damos un barniz con una resina más nueva y más resistente.