domingo, 14 de junio de 2009

¿Hasta cuándo?

Dicen, aunque yo no me lo creo, que el tiempo lo cura todo. Lo que pasa es que seguir angustiándose, preocupándose o amargándose por algo que ocurrió hace un determinado tiempo resulta, simplemente, absurdo.
Hay cosas que es mejor dejarlas pasar. Pero la herida ahí queda, y lo notas porque de vez en cuando alguien decide abrirtela otra vez, sin querer o queriendo, pero el caso es que no termina nunca de cicatrizar.
Me parece de cobardes entregarle la tarea del olvido al tiempo. Porque el olvido no existe, siempre recordamos. Podemos decidir no recuperar esos recuerdos, pero están ahí, listos para volver a ser recordados cuando queramos. Enviar ese pulso eléctrico que nos hace ver y sentir lo que hace tiempo que pasó.
Pienso que es bueno pasar ciertos recuerdos a un segundo plano en nuestra cabeza. Optar por ignorarlos, sino nos volveríamos locos. Lo que no alcanzo a entender es por qué hay gente que se empeña en seguir rememorando cosas que, simplemente, un día optaste por ignorar. Porque cada vez que sentías lo que sentiste te derrumbabas. Por qué hay gente que decide no desaparecer nunca.

Y yo me pregunto, ¿Hasta cuándo?

jueves, 11 de junio de 2009

Dios no existe


Dios no existe. Nos lo hemos inventado, o más bien, la humanidad se lo inventó. Quizás haya, como mucho, una fuerza incandescente que creó el universo y que a algunos les gusta llamar "Dios". Soy persona de cienca, no creo en lo que no puedo ver, tocar, oler... Pero, ¿y en lo que puedo sentir? ¿He de rechazar quizás, todo lo que siento, por ser reacciones químicas? No lo sé, pero probablemente eso me quitase la esencia de humanidad. Si todo lo hiciese en contra de las sustancias que entran y salen de mi cuerpo. Hormonas, proteínas, lípidos, glúcidos... Todo se reduce a eso, una serie de carbonos dispuestos de una manera u otra en el espacio, junto con unos elementos u otros, sí señores, todo inerte.
Acaso pues, ¿deberíamos creer en Dios? O quizás debiéramos odiarle, por darnos esperanzas acerca de que somos especiales cuando, al final, somos simplemente igual que todo el universo, pero en una conformación distinta, elementos combinados de otras maneras, células que se juntan para ejercer una función en un conjunto denominado cuerpo humano.
Luego acabo deduciendo que no, que Dios no existe. Que nuestro único Dios es el Big Bang, el carbono, los glúcidos y lípidos, las enzimas... ese es el verdadero Dios, es la esencia de la vida, de nuestra vida.
Cuántas veces nos habremos planteado esta pregunta, cuántas veces nos habremos decepcionado con las vagas respuestas.
Yo no creo en un dios todopoderoso, pero sí en una química todopoderosa, que todo lo puede crear y destruir.

martes, 9 de junio de 2009

Tus cosas y tú. La manera en que las haces. Tu sonrisa y tú. La mirada que tienes. Tus manos. Todo.
Me tienes intrigada desde el primer momento, has captado mi atención, casi convirtiendote (si no lo eres ya) en una obsesión. Me paso el día preguntándome qué harás. Si tu sonrisa y tú, tus manos y tú, tu mirada y tú, estaréis acordandoos de mí.
Sonrío como una idiota al recordar esos momentos en los que conseguí hacerte sonreir, en los que me hiciste sonreir. En los que nuestros ojos se clavaban sin decirnos nada, silencio... y caricias.
Me estoy volviendo loca, probablemente, porque no sé qué hacer.

Quiero verano y lo quiero YA.

sábado, 30 de mayo de 2009

Encrucijado

La leyenda de un cualquiera fue medida en graduación de alcohol. El señor encrucijado decía que nunca se sabría de él, pues nunca supo él de nadie, mas que de su botella de ron. Loco le decían, por sus habladurías de tesoros y piratería. Un parche en el ojo llevaba, mas todos pensaban que era un disfraz. Un disfraz que difícilmente ocultaba su dolor, su soledad.
¿Y no somos nosotros, más bien, como el encrucijado que escondemos nuestros miedos por debajo de la piel? Me atrevería a decir que sí, que como él, todos igual. Es la moda que nunca pasará, esconderse tras uno mismo, o más bien, esconderse uno mismo detrás de su yo externo. De la forma que le ha dado a su disfraz. El encrucijado pirata, la puta de dama, el pobre de rico... Falsedades que cubren el mundo como el velo de una viuda que se pone por su difunto.

domingo, 24 de mayo de 2009

Anoche sigue siendo hoy

Abro los ojos, miro el reloj. Las 4 am. Me levanto a por agua, estoy sedienta. Me vuelvo a acostar. Vuelvo a abrir los ojos. Las 7 am. Me vuelvo a levantar a por agua, sigo sedienta. Me vuelvo a acostar. Las 10. Ya puedo levantarme. Bajo y me pongo leche en una taza... Joder, esta cortada. Se me ha quitado el hambre, me meto una galleta sin ganas. Subo y me tumbo en la cama, pienso en ayer, pienso en hoy y mañana. Qué he hecho mal y cómo solucionarlo.
Eso, pensar, pensar, pensar. Se me da muy bien pensar, que pena que no se me de tan bien actuar. Siempre planificando para que con el más mínimo desajuste se vaya todo al traste. Me equivoco de estación, estoy no sé donde, llorando, hablando por teléfono con mi mejor amigo. Necesito verle. Cojo aire, me pongo en pie, me seco las lágrimas y vuelvo a entrar en el metro. Todo el mundo piensa que estoy borracha. No lo estoy.